divendres, 22 de febrer de 2013

Fotos del ayer

Me marché del apartamento de mi madre sorbiéndome la nariz, congestionada por mis pequeñas piruetas de cumpleaños en torno a la condición mortal. Se trataba de un estado de ánimo muy apropiado para un cumpleaños, pero entonces empecé a obsesionarme con cómo se me podía haber olvidado aquel pastel de cumpleaños. Me di cuenta de que no conseguía ubicarlo entre mis recuerdos. Lo único que recordaba era la foto que le habíamos hecho al pastel; ni la sensación del glaseado rosa y blanco en la boca, ni el trago de leche fría que sin duda di luego. Y sí, claro, podía rememorar el sabor de un pastel dulce, pero eso constituía apenas un sucedáneo genérico, un engaño. Lo único que queda de ese pastel es una foto en algún álbum perdido. Y no, tener una foto no sirve de nada. De hecho, creo (sé) que las fotos han acabado con nuestros recuerdos. Cada vez que hacemos una foto, nos olvidamos de grabar ese momento en la memoria, en nuestras neuronas. Cuando hacemos una foto nos libramos en cierto modo de tener que recordar. "Voy a sacar una foto para recordar este momento." Pero lo que haces en realidad es dejar ese momento fuera de la jurisdicción del cerebro y relegarlo a una Polaroid, o a un papel Kodak, pequeños recuerdos medio desintegrados, pegados en álbumes. Tan fáciles de perder, olvidados en cajas amontonadas en un garaje húmedo. O sepultarlo en alguna carpeta de un dispositivo digital enorme, a la espera de que alguien lo abra. Lo que has hecho es posponer el acto de mirar y, con ello, la conexión real con el momento; lo único que te queda es un recuerdo de segunda generación, el recuerdo de un hecho que en realidad no es más que el recuerdo de una fotografía de ese hecho. No se trata de un recuerdo auténtico y profundo, sino de uno falso y fugaz, y tu cerebro ni siquiera nota la diferencia.


DANA SPIOTTA. "Stone Arabia" (2012)
Trad.: Carles Andreu



Sí, jo també vaig tenir un fotolog.

Per cert, el pastís al qual es refereix el personatge era una reproducció sobre massapà de la caràtula d'"Aladdin Sane" de Bowie. El que una mare pot arribar a fer per una filla.

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