dijous, 1 de setembre de 2016

Willa Cather - "Paul's Case" (1905)

"Cuando empezó la sinfonía, Paul se sentó en uno de los asientos traseros con un suspiro de alivio y se quedó ensimismado, como había hecho ante el Rico. No es que las sinfonías, de por sí, significaran algo en particular para él, pero solo la vista de los instrumentos parecía liberar de su interior cierto espíritu potente e hilarante: algo que luchaba allí dentro, como el genio de la botella que encontró el pescador árabe. Le entraron unas repentinas ganas de vivir; las luces danzaron ante sus ojos y la sala de conciertos se iluminó en un inimaginable resplandor. Cuando la solista soprano salió al escenario, Paul olvidó hasta la desagradable presencia de su profesora y se entregó al peculiar estímulo que siempre ejercían en él tales personajes. Quiso el azar que la solista fuera una alemana que distaba de estar en su primera juventud y era madre de muchos hijos; pero llevaba un traje muy elaborado y una tiara, y, por encima de todo, exhibía ese aire indefinible del éxito, esa aureola que, a los ojos de Paul, la convertía en una verdadera reina del Amor".


Fragment de "Paul's Case" (1905), relat de Willa Cather traduït al castellà per Aurora Echevarría ("El caso de Paul"; 2010, Nordica Libros). La història d'un jove inquiet, inadaptat i amb vocació artística que ha renunciat a encaixar en un món essencialment materialista. La cita en qüestió, la meva preferida de la breu narració, evoca com les arts poden arribar a transformar el món interior de tot ésser humà fins al punt d'alterar també l'entorn que l'envolta.

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